Dra. Paula Barsand
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Áreas de actuación

Asma

Control y prevención de crisis

Asma

El asma es una enfermedad inflamatoria crónica de las vías aéreas que dificulta la respiración en determinados momentos. Los bronquios se vuelven hipersensibles y se estrechan ante estímulos como polvo, moho, humo, infecciones o esfuerzo físico. A pesar de ser crónica, el asma tiene tratamiento eficaz y puede controlarse muy bien.

Síntomas más comunes

  • Falta de aire
  • Sibilancias (pitos en el pecho)
  • Sensación de opresión en el pecho
  • Tos persistente, especialmente de noche o al despertar
  • Cansancio con el esfuerzo

Cómo se realiza el diagnóstico

El diagnóstico comienza con una evaluación clínica detallada por el neumólogo. El examen principal es la espirometría — prueba de función pulmonar que mide el funcionamiento de los pulmones e identifica obstrucción de las vías aéreas. En algunos casos, pueden solicitarse exámenes complementarios adicionales.

Tratamiento

El tratamiento se basa principalmente en medicamentos inhalados con dos funciones: controlar la inflamación diaria y aliviar los síntomas durante las crisis. Además de los medicamentos, identificar y evitar los factores desencadenantes es parte fundamental del control de la enfermedad.

  • Medicamentos inhalados de control para uso diario
  • Broncodilatadores de rescate para las crisis
  • Identificación y control de los factores desencadenantes
  • Seguimiento regular con el neumólogo

Por qué tratar el asma correctamente

Sin tratamiento adecuado, el asma puede causar crisis más intensas, visitas a urgencias y deterioro de la calidad de vida. Con seguimiento correcto, la gran mayoría de los pacientes logra mantener la enfermedad controlada, respirar bien y llevar una vida activa — sin las limitaciones que la enfermedad puede imponer.