La embolia pulmonar ocurre cuando un coágulo sanguíneo obstruye una arteria pulmonar. En la mayoría de los casos, el coágulo se forma en las venas de las piernas — trombosis venosa profunda — y viaja por el torrente sanguíneo hasta los pulmones, donde bloquea el flujo sanguíneo y deteriora la oxigenación. Es una condición que requiere diagnóstico y tratamiento rápidos.
Síntomas más comunes
- Falta de aire súbita
- Dolor en el pecho, que puede empeorar al respirar profundo
- Respiración acelerada
- Frecuencia cardíaca elevada
- Tos, a veces con sangre
- Cansancio o sensación de debilidad
En casos de embolia crónica, la falta de aire progresiva con el esfuerzo puede ser la única señal durante un largo período.
Factores de riesgo
- Inmovilidad prolongada — vuelos largos o reposo en cama
- Cirugía reciente, especialmente ortopédica
- Uso de anticonceptivos hormonales o terapia hormonal
- Embarazo y posparto
- Historial previo de trombosis o embolia
- Cáncer
- Enfermedades que aumentan la coagulación sanguínea
Cómo se realiza el diagnóstico
Angiografía pulmonar por TC — el examen de elección para visualizar coágulos en los vasos pulmonares
Gammagrafía pulmonar — útil cuando la TC no puede realizarse o para investigar embolia crónica
Análisis de sangre, incluyendo el dímero D
Ecografía de piernas para detectar trombosis venosa profunda asociada
Ecocardiograma para evaluar el corazón cuando sea necesario
Tratamiento
El tratamiento busca disolver el coágulo, prevenir nuevos trombos y proteger los pulmones y el corazón.
- Anticoagulantes — base del tratamiento en la mayoría de los casos
- Trombolíticos en situaciones de mayor gravedad
- Tratamiento quirúrgico o percutáneo en casos de embolia crónica seleccionados
- Seguimiento estricto para prevenir recurrencias
La embolia pulmonar es grave, pero tiene tratamiento eficaz cuando se diagnostica a tiempo. El seguimiento correcto evita que la condición evolucione hacia formas crónicas que comprometen los pulmones y el corazón.
